Los niños

Últimamente me he dado cuenta que por quienes necesitamos orar, es por los niños, para que se enamoren perdidamente de  Jesús.

Es verdad, el mundo nos atrapa, con su maldad, sus exigencias sin sentido. Sólo Jesús nos salva.

Enamorarse de Tí a cualquier edad, mi amor, es lo más hermoso y no lo cambio por nada. Pero cuántos sufrimientos no se evitarían, no le evitaríamos a este mundo, si ese amor nos llegara como un arrebato cuando apenas estamos empezando a vivir.

Ya sé que somos nosotros los encargados de transmitir ese amor, pero te pido, Jesús, mi Amor, por los niños. Para que se enamoren perdidamente de Tí.

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León

Hace unas semanas, caminando por una calle donde venden artesanías, me detuve frente a una vitrina que exhibía pequeñas estatuillas de santos. Me llamó la atención uno, que nunca había visto y entré a la tienda a preguntarle al propietario. La pequeña estatua era la de un hombre sentado, escribiendo con una pluma y a sus pies tenía un león.

Le dije, ¿me puede decir por favor, cuál es ese santo que escribe? Después de mostrárselo con el dedo, me dijo, ¡ese es el famosísimo San Marcos Bravo de León! Me contó una historia que luego, buscando en internet, resultó ser falsa pero que a mi me pareció encantadora.

Primero me dijo que ese era el santo de las personas que tenían mal genio, temperamentos difíciles, por lo cual me sentí muy mal por haberme fijado en él. Pero me dije, bueno, si me fijé en él, es por algo. Luego me dijo que a San Marcos lo habían encerrado un mes en una jaula con un león, y el león no se lo había comido (algo terriblemente, terriblemente improbable).

En fin, aunque la historia resultó no ser cierta, o por lo menos no figura en internet, San Marcos dominó al león, que de acuerdo con la historia del vendedor de la tienda, son los temperamentos difíciles.

Lo que sí leí es que fue un evangelista, así que eso era lo que escribía, un evangelio.

Solía decir hace muchos años, que en realidad no le tenía miedo a nada, excepto tal vez a los leones y a los tigres. A los animales salvajes.

Así que me pareció muy dulce, ese león a sus pies y él tan tranquilo escribiendo. Fue como si lo relacionara conmigo, que tal vez escribiendo, mantengo dormido a mi león, o apaciento mis temores o mis tormentas. O me libero de algo.

 

Preparación

Mayo

San Alfonso; Que iglesia tan bonita, llena de preciosos acabados. Bastante rojo y dorado, creo recordar. Me gusta que sea como en penumbra.

Hay una imagen de la virgen sosteniendo a Jesús en sus brazos, recién bajado de la cruz, y una espada atravesando su corazón. Duele. Virgen dolorosa, cómo dueles.

Había un grupo de monjitas rezando, una vez terminada la misa. Cómo las admiro. Sin embargo, yo estaba embobada con la imagen del Sagrado Corazón, que es la que más me gusta, después de Cristo crucificado.

Yo estaba sufriendo esa mañana y no se porqué. Tal vez por el hecho de sentirme perdida de nuevo.

Hace un tiempo, haciendo unos ejercicios espirituales por mi cuenta, escuché algo sobre San Alfonso María de Ligorio y sus escritos, “Preparación para la muerte”. Debo decir que los escuché en audio libro y no sé si eso será suficiente para estar preparada para mi muerte.

¿Cómo se prepara uno para la muerte?

Corriendo

Mayo

San Leonardo; El cirio aún estaba encendido. Me pregunté, ¿cuánto tiempo durará encendido después de la semana santa? Aún no se esas cosas.

La mujer que acompañaba con la guitarra, cantaba hermoso. Que hermoso cantas, mujer. Esa música me llegó al alma.

Pasé a recibir la comunión. La hostia no era redonda, eran pedazos quebrados de todas las formas. Asumí que estaba recibiendo tu cuerpo en la cruz, hecho pedazos, quebrado, dolido, y debía tratarlo con mucha delicadeza.

Al final de la misa, el padre confesando. Corro a mi reunión.

¿Porqué te amo tanto?

 

Creaturas

Mayo

Inmaculada Concepción; Que bellas son tus creaturas. Así dice una canción que escucho a veces en mi iglesia, y hoy, fue tan bello comprobarlo.

Entré a buscar la misa, la necesitaba, la quería. La iglesia, que creo que es también un monasterio de monjes franciscanos, estaba adornada con imágenes del niño Jesús como el buen pastor, que eran una verdadera ternura. Haciendo honor al amor por la pobreza, de San Francisco, está ubicado en un sitio complicado.

Fuí sorprendida varias veces en ese corto tiempo por las más fervorosas oraciones de personas que se acercaban a adorarte.

En silencio, arrodillados, frente a Ti, largo tiempo, oraban. No sé qué pedían. ¿Qué pasaba por esas cabezas?, cómo te hablaban?  qué te decían? No pude sino pedir que se cumplieran sus fervorosos deseos.

Luego me diste un regalo, 3 monjitas me hicieron el honor de sentarse a mi lado. No lo podía creer y disfruté en silencio de ese inesperado momento de compañía, de quienes en otras diferentes circunstancias hubiera podido llamar, “mis hermanas”.

Entraron también de repente, un grupo de muchachos como en una visita guiada, mirando sin parpadear hacia el altar.

Finalmente, un joven con una cruz colgando de su cuello, se sentó cerca y también oró.

Había confesión permanente y pensé que la hubiera podido aprovechar, un tiempo atrás, de haberlo sabido.

Yo estaba un poco confundida, Tu lo sabes. Mis tribulaciones a veces me complican la vida.

Te amo.

Mi Amor

Mayo

Hace ya bastantes años, haciendo terapia sicológica para superar una depresión, se me ocurrió una idea, que le comenté al psicólogo y le gustó.

Le dije que había empezado a imaginar que yo llevaba de la mano a mi “yo pequeña”, que la cuidaba, la miraba con ternura. Simplemente la cuidaba y la quería, así como ella era. Como necesitaba ser querida. Eso me ayudó mucho.

Hoy, estando frente al santísimo, no se porqué imaginé, que yo le entregaba esa pequeña niñita a Jesús. Quise llorar. Él la recibió, la tomó de su mano con toda su ternura, la miró con delicadeza, como quien mira un precioso tesoro. Ella se quedó ahí, agarradita de su mano.

Él la tiene ahora, la protege.

En realidad no sé qué signifique que mi “yo pequeñita” esté con Él, cuando yo ya crecí, pero sé que esa chiquita no puede estar con nadie mejor que con Él.

Lamento no haberlo entendido antes, mi Amor.

Ignoré

Mayo

San Pablo; Entré un momento a la iglesia. Aproveché que la encontré abierta a una hora inusual. Creo que San Pablo me hace tirarle besos volados a Jesús. Cada vez que entro a una iglesia que lleva su nombre, me sorprendo haciéndolo.

Hace unos meses, sin saber que el evangelio de ese día hablaba de la conversión de San Pablo, entré a una iglesia y le pedí a la santa que la custodiaba, 3 milagros, para que ella tal vez escogiera uno con el que me pudiera ayudar. Uno de esos milagros, el que yo considero el más difícil, incluía como parte de mi pedido, el milagro de mi conversión total. Luego, escuchando el evangelio, quise reír de la sorpresa. Fue una gran coincidencia.

Así que si la pobre santa a la que puse en problemas con tantos pedidos y tan diferentes todos entre ellos, se ha visto muy apenada para decirme que no, que no se puede con ninguno, creo que tal vez me gané un poco del afecto de ese “santo” que un día fue un gran pecador. Por lo cual lo admiro y lo respeto. Y como muestra de su sutil afecto, me hace tirarle besos volados a Jesús, que a lo mejor sonríe un poco al ver mis arranques automáticos de amor.

Saulo pecaba con su persecución a Jesús, yo tantas veces ignoré Su amor.